24 DE MARZO

¿Dónde estarás
ahora
que la primavera
vuelve
para recordarte?
El aire
huele a frío
y despuntan
las primeras hojas
en las ramas
de los sauces,
las flores bailan
a la luz del sol
con su disfraz
multicolor
y fugaces
aparecen juntos
todos los recuerdos.
Todavía te oigo
cuando dijiste
hace un año
que no querías
celebrar nada
que «pasabas»
me llamó la atención
pero no pensé
en nada más.
Hubieras cumplido
cuarenta años
y no sé
quizás sentías vergüenza
y después de haber
escalado tanto
ya estabas cansado
demasiado agotado
para poder seguir.
Tantos años después
tantos amigos rotos
tantas noches solo
abandonado en tu cuarto
sin poder abrir
las alas del amor,
te entiendo
hermano
siempre te he entendido
y sé que al fin
decidiste ser libre
y corriste
y corriste
hasta alzar
el definitivo vuelo.

Barcelona, 23 de marzo de 2017

ROPA DE TI

Hoy llevo
tus ropas de niño grande
te llevo,
como los días
que el año lleva
con todas las horas
sin ti.
Hay un hueco
y muchos lapsos
de tiempo
vacíos,
cabañas amontonadas
en esos recuerdos
felices
de bosques
y de piñatas
cuando tú
todavía vivías
porque solo
eras un niño
y existían los amigos
como el amor
de papá y mamá;
entonces
éramos indestructibles
como el kame hame
de Son Goku
o el coche fantástico
de Michael Knight,
éramos hermanos
en un mundo frágil
donde siempre
nos creímos
los más
fuertes.
Ya casi hace un año
que no te he vuelto a ver,
y llevo tus ropas de niño grande
los jerséis anchos
los calcetines negros
las camisetas de colores,
te puedo oler todavía
y nos abrazamos en sueños
te llevo, hermano
te llevo…
como ese amor
que se guarda
en la caja fuerte
del corazón.

Sant Celoni, 1 de marzo de 2017

TANTAS COSAS

«A todas las antorchas agitadas. A todas las personas que buscan alumbrar un camino.»

Ya no habrán más hospitales
ya no habrán
más idas y venidas
para ir a verte,
no habrán más escaleras
ni ascensores tristes
que me lleven hasta ti,
ya no conoceré
a más ángeles caídos
en ninguna cárcel
de inyecciones y pastillas,
ya no tendré
más horarios de visita
ni escribiré
en ninguna libreta
los imperativos
dictados por tu enfermedad.
Ya no volveré más
a verte encerrado,
ni tampoco a sonreír
con los auriculares
mientras bailas,
ya no van a haber
pasillos blancos
ni gritos sordos
que se tuercen
entre amores mudos;
tampoco van a haber más
los juicios
ni las sentencias
de ninguna doctora,
ya no van a morir más neuronas
en tu cabeza dura;
ya no vas a perder peso
ya no vas a volver a engordar
ya no vas a dejar de tomar
ninguna medicación
no van a haber más
recetas a tu nombre
ni comunidades terapéuticas,
nada más de eso habrá
no
ya no.
Tantas cosas son
las que no habrán más.
Hermano.

Sant Celoni, 4 de diciembre de 2016

TURÓ PARK

Cuando te ibas,
cuando te fuiste
sin decir nada
un día
así
de repente,
cuando
no sabíamos
nada de ti
y aquella tarde
tu teléfono
nos ignoraba
una
y otra vez,
no imaginas
cuántas cosas
podíamos
pensar
en el transcurso
de un segundo.
El mundo
se convertía
en una intriga
diferente
quedaba en suspenso,
se detenía
hasta que alguien
o algo
nos devolvía
la certeza de ti,
de tu existencia.
Sabemos
-porque lo contaste-
que esa noche
dormiste
en el Turó Parc
solo
sin nadie
que te escuchara
sin nadie
que te creyera
solo tú
en la inmensidad
del espacio
a oscuras
solo
y seguramente
aterrado
por el silencio
de la extrema
soledad,
acurrucado
entre las hojas
y con la incomodidad
de tener
todos los miedos
juntos
murmullándote al oído.
Tenías tus motivos
tus explicaciones
pero ya nada
servía para escapar
no
no
sólo no,
no podías.
Al día siguiente
nos llamaste
querías
que te fuéramos
a buscar
era de mañana
caminabas
libre
y solo
por las calles
del Raval,
algo no iba bien
y te extrañábamos.
Cuando nos volvimos a ver
después de darnos un abrazo
-y después de hacerme
todas las preguntas-
empecé a notar
por primera vez
que tu amor
que tu corazón
por fin
era más fuerte
que la enfermedad.

Barcelona, 20 de noviembre de 2016

LA ENFERMEDAD

Son
mucho antes que el fuego
los fragmentos de rabia
que se prenden
de la tierna llama
de la juventud,
las puertas
que no se abren
los murmullos de voces
que dicen «miedo»
el silencio de los gritos
adormecidos en la almohada
de una habitación.
Las lágrimas
los cuchillos hambrientos
y afilados
en tus manos llenas
de inocencia
la desconfianza de los otros
la tristeza de no reconocerte
de no quererte ver
en el sagrado espejo
de los años.
La violencia contenida
y continente
de todos los fracasos
después
el miedo
otra vez,
los besos perdidos
la cabeza adormecida
las muecas en lo alto
cuando las sirenas te llamaban
para el sacrificio.
El hospital
las paredes blancas
el olor a cigarrillo
las pastillas amargas,
el coro de ángeles
a tu alrededor
entre nosotros
-con nosotros-
bailando solos
cantando solos
muy cerca
pero a la vez
tan infinitamente lejos.

hermano
la vida puede ser así
pudo ser eso
un episodio
en el infierno
interminable
donde solo
estabas tú.
Pero,
no sé
de algún modo
-y esto es lo importante-
al final ganaste:
resolviste la injusticia.
Fuiste fiel
al significado de tu nombre,
«Rafael».

Les Fonts, 4 de junio de 2016

RAFAEL

Hay un trozo de vida
que falta en esta casa
de paredes altas,
de cicatrices
y ventanales amplios
que miran a los años
que no van a volver.
Todo huele a recuerdo
y es el silencio
como tu corazón apagado
una imagen antigua que pende
incapaz de hablar con tu voz,
ni de sonreírnos,
o darnos un abrazo.
Hermano
cada día me acuerdo de ti
porque no logra el tiempo
todavía
esquivar la luz
de tu memoria tan cercana,
tampoco el verano
con su verde calidez
se olvida hoy de tus gestos,
ni de tus últimas
zambullidas en el agua.
En la plaza
ya no están los amigos
ya no estás tú
pero los jacarandás
desde lo alto
todavía custodian tu recuerdo
¿Cómo no hacerlo?
¿Por qué no hacerlo
cuando tu bondad era tanta?
Maldita enfermedad
que punza los destinos,
azar injusto
que nunca te ayudó,
no comprendo muchas cosas
pero siento tantas
y tan buenas
cuando me acuerdo de ti…
Querido ser
querido hermano
todo es diferente sin ti
-después de ti-,
ya lo sabes
supongo
que tú no hiciste
el mundo más enfermo
porque,
y ten esto muy claro:
la enfermedad es el mundo,
Rafael.

Les Fonts, 5 de julio de 2016


LLAMADAS

Ayer soñé que me llamabas
como tantas otras veces
durante tantos años;
escuchaba tu voz
volvía a oírte
eras
inconfundiblemente
mi hermano.
No recuerdo
de qué hablábamos
pero eso da igual
platicábamos
volvíamos a nuestros diálogos
con sinceridad
con admiración,
como hermanos.
La mañana
su luz
me ha despertado
y he recordado que ya no estás,
aunque tu presencia
y el sonido tenue
de tu voz
todavía perduran.
Las llamadas,
los móviles
las voces
los aullidos de la enfermedad,
pero la familia siempre ahí
tan imperfectamente
a tu lado.
A pesar de todo
-de todos-
te extrañaré.
Extraño tus llamadas.

Les Fonts, 29 de mayo de 2016

LA DESPEDIDA

Vino a verte toda la familia
la de los buenos tiempos
la nuestra,
la de la masía.
¿Te acuerdas?
Nos juntamos todos otra vez
después de tantos años
y de tantas historias
-de tantos vacíos –
tú estabas en el centro
como te gustaba estar
bajo un tumulto de flores
escondido en una caja.
Nadie miraba a nadie
pero todos nos veíamos,
nos reconocíamos,
nos sabíamos
sin más.
Las lágrimas resonaban
como un eco de murmullos
entre las paredes altas
y magnánimas
del crematorio celestial.
Fue en Montjuïc
-donde tu amigo-
pero los juglares
no estaban invitados
solo gente buena
que blandía violines
y vestía con chaqueta.
Venía a «tocarte»
lo que les dijimos,
claro,
lo que te gustaba,
acuérdate:
lo que tú tocabas
cuando amaste a la guitarra
más que a ninguna mujer.
Fue bonito, hermano
mucho más de lo que
nunca pude imaginar,
hubieron muchos besos
muchos abrazos
también incienso
y flores
¡cuántas flores murieron para recordarte!
Todo era de verdad,
créeme
no era ningún sueño.
La gente todavía te quería,
te queríamos
todos
todas.
Tu familia.

Les Fonts, 16 de mayo de 2016

PRIMERAS HORAS

Intento describir
el sentimiento de tu ausencia
el mundo que has dejado inacabado
esa vida libre
que tan dignamente
decidiste terminar
(era tu vida
al fin y al cabo
y de nadie más).
Ahora
ya nada es igual,
cada momento
cada segundo
cada instante sin ti
es diferente:
el cielo no es el mismo cielo
y ningún árbol ya es el mismo árbol,
el aire no es el mismo aire
y cada imagen que veo
evoca necesariamente tu recuerdo
en cada momento
en cada segundo
en cada instante,
inequívocamente .
Siempre.

Les Fonts, 10 de mayo de 2016

ÚLTIMO DOMINGO

Abro la nevera,
hay restos de pollo
guardados en un táper.
Recuerdo perfectamente
el último día
cuando lo comimos juntos.
El pollo
aún estaba caliente
como tu sangre
como tu carne.
No estábamos solos,
comimos patatas también
todo te gustó
«Todo está bueno»
dijiste.
Eso me alegró,
tu paz
era mi paz
y tu silencio
mi silencio.
Nos queríamos,
quizás por eso
no pudimos comer mucho,
pero no sé
todo es confuso.
Ahora ya no estás
y el pollo sigue frío
como lo dejamos,
en un táper.
Y yo te recuerdo
hermano mío
querido hermano.
Todavía te veo sentado
en el viejo sofá blanco
del comedor luminoso,
en mi piso nuevo de Les Fonts.
¿Estabas cómodo?
Yo creo que sí,
se te notaba
(nunca renunciaste a la comodidad,
reconozcámoslo).
Después
en el camino de vuelta
junto al puente,
te hice la última foto.
No dijiste que no
te pareció bien.
Ya volvíais a casa
a nuestra casa
¿en qué estarías pensando tú?
Yo me quedé contento
de verte tan cerca.
Tan mío.
Tan querido.
Tan hermano.

Les Fonts, 3 de abril de 2016

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