LLAMADAS

Ayer soñé que me llamabas
como tantas otras veces
durante tantos años;
escuchaba tu voz
volvía a oírte
eras
inconfundiblemente
mi hermano.
No recuerdo
de qué hablábamos
pero eso da igual
platicábamos
volvíamos a nuestros diálogos
con sinceridad
con admiración,
como hermanos.
La mañana
su luz
me ha despertado
y he recordado que ya no estás,
aunque tu presencia
y el sonido tenue
de tu voz
todavía perduran.
Las llamadas,
los móviles
las voces
los aullidos de la enfermedad,
pero la familia siempre ahí
tan imperfectamente
a tu lado.
A pesar de todo
-de todos-
te extrañaré.
Extraño tus llamadas.

Les Fonts, 29 de mayo de 2016

LA DESPEDIDA

Vino a verte toda la familia
la de los buenos tiempos
la nuestra,
la de la masía.
¿Te acuerdas?
Nos juntamos todos otra vez
después de tantos años
y de tantas historias
-de tantos vacíos –
tú estabas en el centro
como te gustaba estar
bajo un tumulto de flores
escondido en una caja.
Nadie miraba a nadie
pero todos nos veíamos,
nos reconocíamos,
nos sabíamos
sin más.
Las lágrimas resonaban
como un eco de murmullos
entre las paredes altas
y magnánimas
del crematorio celestial.
Fue en Montjuïc
-donde tu amigo-
pero los juglares
no estaban invitados
solo gente buena
que blandía violines
y vestía con chaqueta.
Venía a «tocarte»
lo que les dijimos,
claro,
lo que te gustaba,
acuérdate:
lo que tú tocabas
cuando amaste a la guitarra
más que a ninguna mujer.
Fue bonito, hermano
mucho más de lo que
nunca pude imaginar,
hubieron muchos besos
muchos abrazos
también incienso
y flores
¡cuántas flores murieron para recordarte!
Todo era de verdad,
créeme
no era ningún sueño.
La gente todavía te quería,
te queríamos
todos
todas.
Tu familia.

Les Fonts, 16 de mayo de 2016

PRIMERAS HORAS

Intento describir
el sentimiento de tu ausencia
el mundo que has dejado inacabado
esa vida libre
que tan dignamente
decidiste terminar
(era tu vida
al fin y al cabo
y de nadie más).
Ahora
ya nada es igual,
cada momento
cada segundo
cada instante sin ti
es diferente:
el cielo no es el mismo cielo
y ningún árbol ya es el mismo árbol,
el aire no es el mismo aire
y cada imagen que veo
evoca necesariamente tu recuerdo
en cada momento
en cada segundo
en cada instante,
inequívocamente .
Siempre.

Les Fonts, 10 de mayo de 2016

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