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Te he preguntado
cómo estás,
tú me has respondido
con tu sonrisa gigante:
Estoy bien.
Tu cuerpo
se hunde
entre materias blandas,
no encuentras nada duro
donde poderte agarrar
y decir que sobrevives.
Yo lo veo.
Las horas mueren
a tus pies,
ves los días
cómo pasan sin ti
sin nada, ni nadie,
todo está vacío
más allá del sofá.
Ya no importa
si es de día,
tampoco el frío
o el calor,
todo es
invariablemente
y casi eternamente
Igual.
Por eso vuelvo
y te pregunto
una vez más
cómo estás, hermano
¿Cómo estás?

Sant Celoni, 22 de febrero de 2019

TANTAS COSAS

«A todas las antorchas agitadas. A todas las personas que buscan alumbrar un camino.»

Ya no habrán más hospitales
ya no habrán
más idas y venidas
para ir a verte,
no habrán más escaleras
ni ascensores tristes
que me lleven hasta ti,
ya no conoceré
a más ángeles caídos
en ninguna cárcel
de inyecciones y pastillas,
ya no tendré
más horarios de visita
ni escribiré
en ninguna libreta
los imperativos
dictados por tu enfermedad.
Ya no volveré más
a verte encerrado,
ni tampoco a sonreír
con los auriculares
mientras bailas,
ya no van a haber
pasillos blancos
ni gritos sordos
que se tuercen
entre amores mudos;
tampoco van a haber más
los juicios
ni las sentencias
de ninguna doctora,
ya no van a morir más neuronas
en tu cabeza dura;
ya no vas a perder peso
ya no vas a volver a engordar
ya no vas a dejar de tomar
ninguna medicación
no van a haber más
recetas a tu nombre
ni comunidades terapéuticas,
nada más de eso habrá
no
ya no.
Tantas cosas son
las que no habrán más.
Hermano.

Sant Celoni, 4 de diciembre de 2016

TURÓ PARK

Cuando te ibas,
cuando te fuiste
sin decir nada
un día
así
de repente,
cuando
no sabíamos
nada de ti
y aquella tarde
tu teléfono
nos ignoraba
una
y otra vez,
no imaginas
cuántas cosas
podíamos
pensar
en el transcurso
de un segundo.
El mundo
se convertía
en una intriga
diferente
quedaba en suspenso,
se detenía
hasta que alguien
o algo
nos devolvía
la certeza de ti,
de tu existencia.
Sabemos
-porque lo contaste-
que esa noche
dormiste
en el Turó Parc
solo
sin nadie
que te escuchara
sin nadie
que te creyera
solo tú
en la inmensidad
del espacio
a oscuras
solo
y seguramente
aterrado
por el silencio
de la extrema
soledad,
acurrucado
entre las hojas
y con la incomodidad
de tener
todos los miedos
juntos
murmullándote al oído.
Tenías tus motivos
tus explicaciones
pero ya nada
servía para escapar
no
no
sólo no,
no podías.
Al día siguiente
nos llamaste
querías
que te fuéramos
a buscar
era de mañana
caminabas
libre
y solo
por las calles
del Raval,
algo no iba bien
y te extrañábamos.
Cuando nos volvimos a ver
después de darnos un abrazo
-y después de hacerme
todas las preguntas-
empecé a notar
por primera vez
que tu amor
que tu corazón
por fin
era más fuerte
que la enfermedad.

Barcelona, 20 de noviembre de 2016

LA ENFERMEDAD

Son
mucho antes que el fuego
los fragmentos de rabia
que se prenden
de la tierna llama
de la juventud,
las puertas
que no se abren
los murmullos de voces
que dicen «miedo»
el silencio de los gritos
adormecidos en la almohada
de una habitación.
Las lágrimas
los cuchillos hambrientos
y afilados
en tus manos llenas
de inocencia
la desconfianza de los otros
la tristeza de no reconocerte
de no quererte ver
en el sagrado espejo
de los años.
La violencia contenida
y continente
de todos los fracasos
después
el miedo
otra vez,
los besos perdidos
la cabeza adormecida
las muecas en lo alto
cuando las sirenas te llamaban
para el sacrificio.
El hospital
las paredes blancas
el olor a cigarrillo
las pastillas amargas,
el coro de ángeles
a tu alrededor
entre nosotros
-con nosotros-
bailando solos
cantando solos
muy cerca
pero a la vez
tan infinitamente lejos.

hermano
la vida puede ser así
pudo ser eso
un episodio
en el infierno
interminable
donde solo
estabas tú.
Pero,
no sé
de algún modo
-y esto es lo importante-
al final ganaste:
resolviste la injusticia.
Fuiste fiel
al significado de tu nombre,
«Rafael».

Les Fonts, 4 de junio de 2016

RAFAEL

Hay un trozo de vida
que falta en esta casa
de paredes altas,
de cicatrices
y ventanales amplios
que miran a los años
que no van a volver.
Todo huele a recuerdo
y es el silencio
como tu corazón apagado
una imagen antigua que pende
incapaz de hablar con tu voz,
ni de sonreírnos,
o darnos un abrazo.
Hermano
cada día me acuerdo de ti
porque no logra el tiempo
todavía
esquivar la luz
de tu memoria tan cercana,
tampoco el verano
con su verde calidez
se olvida hoy de tus gestos,
ni de tus últimas
zambullidas en el agua.
En la plaza
ya no están los amigos
ya no estás tú
pero los jacarandás
desde lo alto
todavía custodian tu recuerdo
¿Cómo no hacerlo?
¿Por qué no hacerlo
cuando tu bondad era tanta?
Maldita enfermedad
que punza los destinos,
azar injusto
que nunca te ayudó,
no comprendo muchas cosas
pero siento tantas
y tan buenas
cuando me acuerdo de ti…
Querido ser
querido hermano
todo es diferente sin ti
-después de ti-,
ya lo sabes
supongo
que tú no hiciste
el mundo más enfermo
porque,
y ten esto muy claro:
la enfermedad es el mundo,
Rafael.

Les Fonts, 5 de julio de 2016


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