CAMELA

Nunca entendí
por qué escuchabas
aquella música,
aquellas canciones
de exagerada pasión.
Nunca me gustó
oírla tras la puerta
de tu habitación en Horta
donde te encerrabas
tantas horas, tantos días
de callado sufrimiento.
La melodía pegadiza
se colaba por el resquicio
de la puerta hueca de melamina
que siempre tenías cerrada,
cuánto dolor guardabas
cuánta rabia acumulabas
cuánto miedo, hermano,
cuánto miedo debías sentir
frente a la enfermedad
desconocida que te acorralaba
y que te carcomía por dentro.
Estabas con Eli, lo recuerdo
pero el amor no era fácil,
era -supongo- una tortura diferente
y tan necesaria para ti…
Han pasado muchos años
y ahora lo entiendo mejor,
ahora puedo escuchar
todas esas canciones
de lágrimas y desamor
con una sonrisa triste
que mira a tu recuerdo vivo;
puedo bailar, puedo cantar
las letras de ese Corazón indomable,
puedo sentir y escuchar
aquella música que me parecía
tan vana, tan huidiza y soez,
ahora puedo encontrar
toda la belleza oculta
en las estrofas de tu enfermedad,
en las notas sentimentales
de una música que ya no es extraña
y que es tan mía como lo fue para ti
en aquellos años tan duros
y tan fríos de la vida imposible.

Bordils, 18 de febrero de 2024

TURÓ PARK

Cuando te ibas,
cuando te fuiste
sin decir nada
un día
así
de repente,
cuando
no sabíamos
nada de ti
y aquella tarde
tu teléfono
nos ignoraba
una
y otra vez,
no imaginas
cuántas cosas
podíamos
pensar
en el transcurso
de un segundo.
El mundo
se convertía
en una intriga
diferente
quedaba en suspenso,
se detenía
hasta que alguien
o algo
nos devolvía
la certeza de ti,
de tu existencia.
Sabemos
-porque lo contaste-
que esa noche
dormiste
en el Turó Parc
solo
sin nadie
que te escuchara
sin nadie
que te creyera
solo tú
en la inmensidad
del espacio
a oscuras
solo
y seguramente
aterrado
por el silencio
de la extrema
soledad,
acurrucado
entre las hojas
y con la incomodidad
de tener
todos los miedos
juntos
murmullándote al oído.
Tenías tus motivos
tus explicaciones
pero ya nada
servía para escapar
no
no
sólo no,
no podías.
Al día siguiente
nos llamaste
querías
que te fuéramos
a buscar
era de mañana
caminabas
libre
y solo
por las calles
del Raval,
algo no iba bien
y te extrañábamos.
Cuando nos volvimos a ver
después de darnos un abrazo
-y después de hacerme
todas las preguntas-
empecé a notar
por primera vez
que tu amor
que tu corazón
por fin
era más fuerte
que la enfermedad.

Barcelona, 20 de noviembre de 2016

Blog de WordPress.com.

Subir ↑