NOCHES DE CINE

Una película
de ciencia ficción.
Los dos en el cine.
Estamos sentados.
No te veo la cara
pero sé que eres tú.
Llegamos con tiempo
la gente entra
y va llenando la sala.
Salgo un momento
-no sé por qué-.
Me pierdo.
Me siento mal,
no puedo volver
a dónde estabas.
Camino.
Camino nervioso
buscando la sala,
pero no la encuentro.
Todo es muy grande
demasiado,
el cine no es un cine
es otra cosa
y ya no puedo volver
todo es ahora
un laberinto,
y tú estás solo,
con tus abrigos
con tus miedos;
te busco
pero nada,
todo se alarga
como en las pesadillas.
Sigo caminando
el tiempo pasa
también los sueños.
Me despierto
y sé,
siento,
que he ido
al cine contigo.
¿La película?
Qué más da,
de las que nos gustaban,
de mucha acción,
de seres fantásticos
como nosotros…
El tiempo se acaba
y no te vuelvo a ver,
ya no te encuentro.
Después,
más despierto,
lo entiendo todo
porque ya no estás.
Me siento triste
perdido entre salas,
buscándote.
No sé,
no sé en qué más
puedo soñarte,
pero me gusta.
Me gusta.

Sant Celoni, 3 de enero de 2018

VOLVER

Te he preguntado
cómo estás,
tú me has respondido
con tu sonrisa gigante:
Estoy bien.
Tu cuerpo
se hunde
entre materias blandas,
no encuentras nada duro
donde poderte agarrar
y decir que sobrevives.
Yo lo veo.
Las horas mueren
a tus pies,
ves los días
cómo pasan sin ti
sin nada, ni nadie,
todo está vacío
más allá del sofá.
Ya no importa
si es de día,
tampoco el frío
o el calor,
todo es
invariablemente
y casi eternamente
Igual.
Por eso vuelvo
y te pregunto
una vez más
cómo estás, hermano
¿Cómo estás?

Sant Celoni, 22 de febrero de 2019

LA PIEL QUEMADA

Volvías de la playa
con Germán,
sonreíais,
estabais juntos
otra vez
después
de tantos años.
El sol
había tostado
tu piel,
tenías un color
de verano antiguo,
de recuerdos
a Peñíscola
o a Carboneras,
quizá.
Caminabais
en la adolescencia
como dos
buenos amigos,
te veía contento
satisfecho del viaje
de vuelta
al Uruguay.
Eras fino
y delgado
como siempre
habías sido,
sonreías
y la felicidad
asomaba en tus ojos
como la lágrima
que no se puede contener.
Me he sentido
feliz al verte feliz
al verte medio niño
caminando desnudo
cuando volvías
de la playa
con Germán.
He pensado:
¡Por fin el regreso soñado!
Por fin, por fin…
Cuando he despertado
ya solo quedaba
tu recuerdo
y la sensación
de volverte a ver,
con la piel suave
y quemada
tan tú,
bello hermano.

Sant Celoni, 28 de noviembre de 2017

24 DE MARZO

¿Dónde estarás
ahora
que la primavera
vuelve
para recordarte?
El aire
huele a frío
y despuntan
las primeras hojas
en las ramas
de los sauces,
las flores bailan
a la luz del sol
con su disfraz
multicolor
y fugaces
aparecen juntos
todos los recuerdos.
Todavía te oigo
cuando dijiste
hace un año
que no querías
celebrar nada
que «pasabas»
me llamó la atención
pero no pensé
en nada más.
Hubieras cumplido
cuarenta años
y no sé
quizás sentías vergüenza
y después de haber
escalado tanto
ya estabas cansado
demasiado agotado
para poder seguir.
Tantos años después
tantos amigos rotos
tantas noches solo
abandonado en tu cuarto
sin poder abrir
las alas del amor,
te entiendo
hermano
siempre te he entendido
y sé que al fin
decidiste ser libre
y corriste
y corriste
hasta alzar
el definitivo vuelo.

Barcelona, 23 de marzo de 2017

ROPA DE TI

Hoy llevo
tus ropas de niño grande
te llevo,
como los días
que el año lleva
con todas las horas
sin ti.
Hay un hueco
y muchos lapsos
de tiempo
vacíos,
cabañas amontonadas
en esos recuerdos
felices
de bosques
y de piñatas
cuando tú
todavía vivías
porque solo
eras un niño
y existían los amigos
como el amor
de papá y mamá;
entonces
éramos indestructibles
como el kame hame
de Son Goku
o el coche fantástico
de Michael Knight,
éramos hermanos
en un mundo frágil
donde siempre
nos creímos
los más
fuertes.
Ya casi hace un año
que no te he vuelto a ver,
y llevo tus ropas de niño grande
los jerséis anchos
los calcetines negros
las camisetas de colores,
te puedo oler todavía
y nos abrazamos en sueños
te llevo, hermano
te llevo…
como ese amor
que se guarda
en la caja fuerte
del corazón.

Sant Celoni, 1 de marzo de 2017

TANTAS COSAS

«A todas las antorchas agitadas. A todas las personas que buscan alumbrar un camino.»

Ya no habrán más hospitales
ya no habrán
más idas y venidas
para ir a verte,
no habrán más escaleras
ni ascensores tristes
que me lleven hasta ti,
ya no conoceré
a más ángeles caídos
en ninguna cárcel
de inyecciones y pastillas,
ya no tendré
más horarios de visita
ni escribiré
en ninguna libreta
los imperativos
dictados por tu enfermedad.
Ya no volveré más
a verte encerrado,
ni tampoco a sonreír
con los auriculares
mientras bailas,
ya no van a haber
pasillos blancos
ni gritos sordos
que se tuercen
entre amores mudos;
tampoco van a haber más
los juicios
ni las sentencias
de ninguna doctora,
ya no van a morir más neuronas
en tu cabeza dura;
ya no vas a perder peso
ya no vas a volver a engordar
ya no vas a dejar de tomar
ninguna medicación
no van a haber más
recetas a tu nombre
ni comunidades terapéuticas,
nada más de eso habrá
no
ya no.
Tantas cosas son
las que no habrán más.
Hermano.

Sant Celoni, 4 de diciembre de 2016

LA ENFERMEDAD

Son
mucho antes que el fuego
los fragmentos de rabia
que se prenden
de la tierna llama
de la juventud,
las puertas
que no se abren
los murmullos de voces
que dicen «miedo»
el silencio de los gritos
adormecidos en la almohada
de una habitación.
Las lágrimas
los cuchillos hambrientos
y afilados
en tus manos llenas
de inocencia
la desconfianza de los otros
la tristeza de no reconocerte
de no quererte ver
en el sagrado espejo
de los años.
La violencia contenida
y continente
de todos los fracasos
después
el miedo
otra vez,
los besos perdidos
la cabeza adormecida
las muecas en lo alto
cuando las sirenas te llamaban
para el sacrificio.
El hospital
las paredes blancas
el olor a cigarrillo
las pastillas amargas,
el coro de ángeles
a tu alrededor
entre nosotros
-con nosotros-
bailando solos
cantando solos
muy cerca
pero a la vez
tan infinitamente lejos.

hermano
la vida puede ser así
pudo ser eso
un episodio
en el infierno
interminable
donde solo
estabas tú.
Pero,
no sé
de algún modo
-y esto es lo importante-
al final ganaste:
resolviste la injusticia.
Fuiste fiel
al significado de tu nombre,
«Rafael».

Les Fonts, 4 de junio de 2016

RAFAEL

Hay un trozo de vida
que falta en esta casa
de paredes altas,
de cicatrices
y ventanales amplios
que miran a los años
que no van a volver.
Todo huele a recuerdo
y es el silencio
como tu corazón apagado
una imagen antigua que pende
incapaz de hablar con tu voz,
ni de sonreírnos,
o darnos un abrazo.
Hermano
cada día me acuerdo de ti
porque no logra el tiempo
todavía
esquivar la luz
de tu memoria tan cercana,
tampoco el verano
con su verde calidez
se olvida hoy de tus gestos,
ni de tus últimas
zambullidas en el agua.
En la plaza
ya no están los amigos
ya no estás tú
pero los jacarandás
desde lo alto
todavía custodian tu recuerdo
¿Cómo no hacerlo?
¿Por qué no hacerlo
cuando tu bondad era tanta?
Maldita enfermedad
que punza los destinos,
azar injusto
que nunca te ayudó,
no comprendo muchas cosas
pero siento tantas
y tan buenas
cuando me acuerdo de ti…
Querido ser
querido hermano
todo es diferente sin ti
-después de ti-,
ya lo sabes
supongo
que tú no hiciste
el mundo más enfermo
porque,
y ten esto muy claro:
la enfermedad es el mundo,
Rafael.

Les Fonts, 5 de julio de 2016


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