CAMELA

Nunca entendí
por qué escuchabas
aquella música,
aquellas canciones
de exagerada pasión.
Nunca me gustó
oírla tras la puerta
de tu habitación en Horta
donde te encerrabas
tantas horas, tantos días
de callado sufrimiento.
La melodía pegadiza
se colaba por el resquicio
de la puerta hueca de melamina
que siempre tenías cerrada,
cuánto dolor guardabas
cuánta rabia acumulabas
cuánto miedo, hermano,
cuánto miedo debías sentir
frente a la enfermedad
desconocida que te acorralaba
y que te carcomía por dentro.
Estabas con Eli, lo recuerdo
pero el amor no era fácil,
era -supongo- una tortura diferente
y tan necesaria para ti…
Han pasado muchos años
y ahora lo entiendo mejor,
ahora puedo escuchar
todas esas canciones
de lágrimas y desamor
con una sonrisa triste
que mira a tu recuerdo vivo;
puedo bailar, puedo cantar
las letras de ese Corazón indomable,
puedo sentir y escuchar
aquella música que me parecía
tan vana, tan huidiza y soez,
ahora puedo encontrar
toda la belleza oculta
en las estrofas de tu enfermedad,
en las notas sentimentales
de una música que ya no es extraña
y que es tan mía como lo fue para ti
en aquellos años tan duros
y tan fríos de la vida imposible.

Bordils, 18 de febrero de 2024

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑