LA PIEL QUEMADA

Volvías de la playa
con Germán,
sonreíais,
estabais juntos
otra vez
después
de tantos años.
El sol
había tostado
tu piel,
tenías un color
de verano antiguo,
de recuerdos
a Peñíscola
o a Carboneras,
quizá.
Caminabais
en la adolescencia
como dos
buenos amigos,
te veía contento
satisfecho del viaje
de vuelta
al Uruguay.
Eras fino
y delgado
como siempre
habías sido,
sonreías
y la felicidad
asomaba en tus ojos
como la lágrima
que no se puede contener.
Me he sentido
feliz al verte feliz
al verte medio niño
caminando desnudo
cuando volvías
de la playa
con Germán.
He pensado:
¡Por fin el regreso soñado!
Por fin, por fin…
Cuando he despertado
ya solo quedaba
tu recuerdo
y la sensación
de volverte a ver,
con la piel suave
y quemada
tan tú,
bello hermano.

Sant Celoni, 28 de noviembre de 2017

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