Vino a verte toda la familia
la de los buenos tiempos
la nuestra,
la de la masía.
¿Te acuerdas?
Nos juntamos todos otra vez
después de tantos años
y de tantas historias
-de tantos vacíos –
tú estabas en el centro
como te gustaba estar
bajo un tumulto de flores
escondido en una caja.
Nadie miraba a nadie
pero todos nos veíamos,
nos reconocíamos,
nos sabíamos
sin más.
Las lágrimas resonaban
como un eco de murmullos
entre las paredes altas
y magnánimas
del crematorio celestial.
Fue en Montjuïc
-donde tu amigo-
pero los juglares
no estaban invitados
solo gente buena
que blandía violines
y vestía con chaqueta.
Venía a «tocarte»
lo que les dijimos,
claro,
lo que te gustaba,
acuérdate:
lo que tú tocabas
cuando amaste a la guitarra
más que a ninguna mujer.
Fue bonito, hermano
mucho más de lo que
nunca pude imaginar,
hubieron muchos besos
muchos abrazos
también incienso
y flores
¡cuántas flores murieron para recordarte!
Todo era de verdad,
créeme
no era ningún sueño.
La gente todavía te quería,
te queríamos
todos
todas.
Tu familia.
Les Fonts, 16 de mayo de 2016
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