ÚLTIMO DOMINGO

Abro la nevera,
hay restos de pollo
guardados en un táper.
Recuerdo perfectamente
el último día
cuando lo comimos juntos.
El pollo
aún estaba caliente
como tu sangre
como tu carne.
No estábamos solos,
comimos patatas también
todo te gustó
«Todo está bueno»
dijiste.
Eso me alegró,
tu paz
era mi paz
y tu silencio
mi silencio.
Nos queríamos,
quizás por eso
no pudimos comer mucho,
pero no sé
todo es confuso.
Ahora ya no estás
y el pollo sigue frío
como lo dejamos,
en un táper.
Y yo te recuerdo
hermano mío
querido hermano.
Todavía te veo sentado
en el viejo sofá blanco
del comedor luminoso,
en mi piso nuevo de Les Fonts.
¿Estabas cómodo?
Yo creo que sí,
se te notaba
(nunca renunciaste a la comodidad,
reconozcámoslo).
Después
en el camino de vuelta
junto al puente,
te hice la última foto.
No dijiste que no
te pareció bien.
Ya volvíais a casa
a nuestra casa
¿en qué estarías pensando tú?
Yo me quedé contento
de verte tan cerca.
Tan mío.
Tan querido.
Tan hermano.

Les Fonts, 3 de abril de 2016

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